Comprender los alimentos, la idiosincrasia de cada marca, y cómo son las vidas de las personas para hacer pequeñas cosas que construyen relaciones intensas entre personas y las marcas que realmente formarán parte de sus vidas.

Unas simples fotografías en algún punto de las redes sociales pueden cambiar nuestra percepción de un producto.

Una nueva forma de dialogar en las redes sociales puede cambiar nuestra elección frente al lineal sin reflexionarlo.

Añadir o quitar una porción en el formato de consumo de un producto puede cambiar nuestra manera de entenderlo.

Mostrar un producto en cierto lugar imprevisto, justo cuando pueden surgir las ganas de tomarlo puede desencadenar una nueva relación con él.

Fortalecer o suprimir alguno de los ingredientes o características funcionales de un producto puede abrirlo a las vidas de nuevas personas.

Inspirar nuevas preparaciones de un producto puede cambiar nuestra percepción de su valor.

Mostrar ciertas situaciones y contextos tomando un producto puede abrirlo a nuevos momentos de consumo en la vida de muchas personas.

Desarrollar una nueva versión de producto puede no solo abrirse camino en nuevos mercados, sino también, cambiar la percepción de todas las personas sobre el resto de productos de esa misma marca.

Re-descubrir un producto de siempre en nuevos usos en unas recetas y preparaciones
completamente diferentes
puede re-incorporarlo a la vida de las personas.