Recetario para Bodegas Torres

Lo sencillo no siempre es obvio. Una receta puede hablar de muchas cosas que no se ven en el plato, pero que se cuentan en el paladar. Y en ocasiones muy especiales, una receta puede girar en torno a un alimento que ni siquiera se ha cocinado. No es ningún truco, es pura inspiración. En este proyecto nos encargaron crear un recetario que es a la vez un maridaje invertido: elaborar una colección de tapas contemporáneas, diferentes y sabrosas, con un gran vino como pretexto. Nuestros platos debían estar a la altura de la personalidad de Altos Ibéricos, un Rioja Crianza 100 Tempranillo con un carácter muy especial. Cada sabor, cada textura, cada aroma debía elegirse teniendo en cuenta su nota de cata. Nos dijeron frutos rojos, moras y arándanos, y contestamos que tartar de atún, secreto ibérico, Camembert… La idea era esa, transformar la hora del aperitivo en una conversación silenciosa entre tapa y vino. Las palabras las pondrían los comensales entre bocado y bocado. Tras poner a trabajar a nuestro sumiller, nuestros chefs y un pequeño ejército de especialistas nos quedó un matrimonio –polígamo– tan feliz que podría durar toda la vida. Aunque sabemos que no lo hará, el resultado está demasiado bueno para que lleguen ni una gota ni una miga a la hora del almuerzo. Y como no hay boda sin fotógrafo, nos encargamos también de inmortalizar el resultado en una sesión que iba a dar color y una pinta estupenda al recetario. Una vez diseñado, maquetado e impreso, este se regaló con la compra de una botella de Altos Ibéricos en época navideña. Las tapas y sus fotografías, sin embargo, sugieren disfrutar de la feliz pareja –vino y recetario– en cualquier momento del año. Este proyecto demuestra que hay muchas maneras on y offline de conseguir que un producto se exprese. Y que a veces los caminos menos transitados son los mejores para poner tu marca en boca de tus consumidores. ¿Te animas a comprobarlo?

Puedes leer más sobre este trabajo en nuestro blog: el vino también se come.